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Alma Porteña de Cartón


MIS VACACIONES EN LA MISERIA DE LOS DEMÁS


                                                           Foto: © Ofelia de Pablo.

            “Me llamo Alegría”, -parece una broma pesada –pienso- mientras un hombre enfundado en harapos y con pelo largo me estrecha su mano frente a una pequeña empresa de clasificación de reciclaje en el emblemático barrio de La Boca en Buenos Aires. Es una de las 35.000 personas censadas –fuentes extraoficiales hablan de más del doble- que recogen cartón y materiales reciclables en la ciudad, los llamados cartoneros. Alegría descarga barcos durante el día y por las noches se convierte en parte del ejército de cartoneros que viaja en los llamados trenes blancos hacia el centro de la capital con el fin de ganar algo con la basura de los demás. Quiere enviar a su hijo a la universidad para sacarle de la miseria.
Hasta aquí el relato puede parecerse a cualquier hombre de los que vemos en nuestros barrios hurgando en los contenedores. Pero cuando uno sale a la calle de la ciudad porteña puede comprobar como estos cartoneros invaden literalmente las calles. Familias enteras con sus hijos, incluso con bebés a la espalda, patrullan las cuadras en busca de los preciados tesoros. No son desarrapados ni drogadictos ni almas descarriadas. Muchos de ellos eran personas de clase media que tenían su hipoteca, su coche, sus hijos y su trabajo para sujetar toda esa ilusión de progreso. Un día llego la crisis y todo se desvaneció. “La solución – me cuenta Centurión mientras tira de su carrito repleto de cartones primorosamente doblados- salir a la calle a buscar en la basura”. “El problema –señala- son las mafias que controlan las zonas”. Los territorios están asignados y hay todo un negocio montado entorno a su miseria en el que se puede ver a menores recogiendo basura incluso en sus carricoches de juguete. Las drogas han hecho su aparición y se pueden ver escenas en las que niños esnifando pegamento son parte de la patrulla de cartoneros que trabajan hasta el amanecer.

11 comentarios:

  1. Felicidades por el blog Ofelia, un abrazo

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  2. Muchas gracias por estar ahi!!! Es un placer contar contigo. Un abrazo

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  3. Recuerdo esta historia...Es la misma historia de siempre. Es el desequilibrio social, la mala repartición, el egoismo humano. El abuso que no cesa, ni aquí ni allí.
    Enhorabuena niña, por tu mirada y por recordar la misma historia de siempre. Hace falta.

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  4. La historia no me cuenta nada nuevo que no haya visto ya en video-reportajes, pero está muy bien que nos recuerdes que esto existe, a los que como yo, preferimos cerrar los ojos. Supongo que para involucrarse y reaccionar hay que verse frente a frente con toda esa miseria. está bien recordar estas cosas escritas de tu mano y vistas con tu ojo digital. GRacias!

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  5. ... maremí!!! ...
    Ofelia ... un saludo

    Pepeíllo

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  6. Otra bloguera... Yupi !!!
    Te seguiré por aquí.

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  7. Sí! me acabo de incorporar a este mundo digital. Os agradezco mucho el apoyo!!!

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  8. Hola Ofelia. Me encanta la foto y el post!
    Ahora te sigo también en Twitter. A ver cuándo nos vemos y nos tomamos un café.... Besos!

    Eva Palacios

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  9. Eyy Tino! Muchas graciassss!!!! qué bien q ya seas mi seguidorrrr. Besos

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  10. Anda Eva! cuanto tiempo! la verdad es que esto de las redes sociales es increible! cuando quieras nos vemos! Besos

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