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Terremoto de Tokio, grullas para la esperanza

(c)Ofelia de Pablo (prohibida su reproducción total o parcial)
El tercer reactor de Fukushima acababa de estallar. Todos nos apiñabamos en el aeropuerto de Tokio con una mezcla de tristeza y angustia por las imágenes que se sucedían en las grandes pantallas del aeropuerto. La preocupación crecía y las noches sin dormir y las constantes réplicas bajo nuestros pies nos tenían a todos con los nervios crispados.

Él -nunca supe su nombre- estaba sentado a mi lado. Me miró. Me sonrió. Y en mitad de aquel caos me indicó que le mirara. Sacó una hoja de papel y con una habilidad espectacular me hizo uno de los regalos más bellos que me han hecho: una grulla de origami.
Los japoneses dicen que si haces mil se cumplirá tu deseo y si la regalas tus buenos pensamientos viajarán con esa persona. No se cual fue su deseo pero: Al final la central nuclear aguantó y la grulla vive en mi casa.


Un mes después: Mis mejores deseos para un pueblo admirable

3 comentarios:

  1. Que bonita historia, aqui gracias a Makiko conociamos la historia de las grullas y también contribuimos a hacer 1000
    http://jofz.blogspot.com/2011/03/la-ventana-demakiko.html
    Besos

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  2. Qué buena idea! yo no conocía la historia de las grullas del origami hasta que este hombre me regaló una. La verdad es que es increíble que en mitad de un tragedia así sean capaces de ser tan generosos. A mi me emocionó mucho la verdad, son de esas cosas que te llegan.

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  3. ¡Qué diferencia con las edificantes historias que nos llegan de las andanzas de nuestros eurodiputados, políticos implicados que se presentan a elecciones o que los aparcaron en Telefónica, banqueros con sueldos millonarios... si contamos y cambiamos la palabra "grulla" por la palabra "chorizo", seguro que sobrepasamos el millar a la primera. Besotes desde Galicia.

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